Estudio de inviabilidad
Lo que veis en la imagen es un recorte de la sentencia del contencioso administrativo que emprendimos contra el ayuntamiento de Benasque por la telecabina.
Como podéis ver, en la sentencia se indica que, atendiendo a la ley, el ayuntamiento tenía que haber hecho un análisis de viabilidad económica del proyecto de telecabina antes de hacer las obras. También se puede leer que el consistorio intentó justificar que no era estrictamente necesario hacerlo antes de la construcción, a lo que el juez justifica que en caso de hacerse el estudio de viabilidad una vez terminada la construcción como alega el ayuntamiento, dicho estudio "tendría la utilidad de una curiosidad".
Tiene toda la razón de ser, y es que, en la sociedad capitalista en la que vivimos hoy en día, prácticamente toda actividad está regida por el cálculo coste - beneficio. Si lo gestiona el ayuntamiento necesitará que los gastos de la gestión no sean elevados para no empobrecer al consistorio, y si lo gestiona una empresa privada, pues claramente esta querrá ganar dinero. Siendo así, ¿cómo se le ocurre al ayuntamiento de Benasque embarcarse en esta empresa sin valorar previamente el retorno que podía obtener?. ¿No son conscientes acaso de que la gestión de esta instalación puede llevar a serios problemas financieros?
Ahora bien, y aquí viene el MOMENTO SUBREALISTA de la historia...
Recientemente hemos sabido que el ayuntamiento de Benasque ha enviado una carta al Gobierno de Aragón. En ella explica que, como no tienen estudio de viabilidad, y a fin de obtener datos reales de usuarios y costes de operación, para poder ofertar en el futuro la explotación a empresas privadas, el ayuntamiento gestionará la telecabina durante los primeros dos años. Y ha calculado el coste de operación anual en 926.676,04€. Pero como el ayuntamiento de Benasque no dispone de ese dinero para poder poner en funcionamiento la telecabina, solicita al Gobierno de Aragón una "subvención que cubra el posible déficit de la operación de la telecabina". Y para ello pide 2.402.048,38€.
Es decir, en esta carta, implícitamente el ayuntamiento reconoce que el negocio es completamente deficitario al solicitar una subvención no ya para recuperar la inversión, sino simplemente para cubrir los gastos de explotación (el déficit de la operación)! Sin duda la razón de ser de un organismo público no es ganar dinero y enriquecerse, y cuando diseña y pone a disposición de la comunidad un servicio puede asumir un cierto déficit que se puede compensar con otras aportaciones de otras partidas. Pero en global las cuentas tienen que cuadrar para no entrar en pérdidas y empobrecer al consistorio. Ese es el sentido del estudio de viabilidad que indica la sentencia, que como bien dice el juez, hecho a posteriori "tiene la utilidad de una curiosidad". Así pues, si bien no lo ha plasmado en papel, el ayuntamiento de Benasque está admitiendo que el proyecto es inviable a nivel económico y financiero, ya que de lo contrario no necesitaría pedir dinero para su explotación.
Bien, de todas formas, con la poca información que tenemos al respecto, vamos a intentar hacer por nuestra cuenta algunos números para ver qué resultados podemos esperar. No será ni mucho menos un análisis riguroso, sino un pequeño cálculo que nos puede ayudar a situarnos.
Haremos algunos ejercicios y estudiaremos los costes de todo esto desde distintos ángulos.
Ejercicio 1- Imaginemos que quisiéramos recuperar la inversión, los 17 millones de euros, sin tener en cuenta los sobrecostes que aún a día de hoy se están produciendo y los que aún están pendientes, ni el incremento del IPC, ni por supuesto los costes de gestión. Sólo calcularemos lo que costaría recuperar el dinero inicialmente invertido, que recordemos que se ha obtenido mediante una subvención europea principalmente, que será a fondo perdido y por tanto no se deberá devolver, a menos que se decida que este proyecto no cumple las condiciones para poder ser subvencionado, lo que aún está por terminar de decidir. Podemos hacer un par de ejercicios:
1.1- El coste del trayecto en coche entre Benasque y Cerler es de unos 2€, redondeando. Pongamos que ese mismo sería el precio del ticket de la telecabina. Así, para recuperar los 17 millones invertidos hay que vender 8'5 millones de tickets. Vamos a compararlo con la afluencia de esquiadores de Cerler y despreciar el uso que puedan hacer otros usuarios, ya que no tenemos más datos de cuántas personas adicionales podrían estar interesadas. Pues bien, la afluencia media de visitantes a la estación de esquí es de 260.000 personas al año. Suponiendo que la mitad de ellas usaran la telecabina, harían falta 32 años sólo para recuperar la inversión.
1.2- Hagamos otro cálculo. Supongamos que queremos tener un retorno de la inversión a 10 años, que es un periodo largo, pero que aún podría ser lógico para un ayuntamiento. Entonces habría que convencer a esos 130.000 esquiadores que hemos indicado anteriormente de que paguen el ticket a 13€ cada uno para poder recuperar el dinero. Comparado con los 2€ que puede costar el trayecto en coche (que puede llevar a más de una persona) no resulta un precio muy atractivo.
Ejercicio 2- Segunda premisa. Como hemos comentado, el coste de construcción de la telecabina está financiado por subvenciones a fondo perdido, por lo que el ayuntamiento no estaría a priori necesitado de recuperar el coste de inversión inicial. Por eso en este cálculo nos centraremos sólo en recuperar el coste de explotación, para que el negocio no sea deficitario. Y otra vez, como no somos financieros, no tendremos en cuenta tampoco la subida del IPC, ni los costos de depreciación, obsolescencia, etc, etc. Simplemente calcularemos a cuanto habría que pagar el ticket de ida y vuelta para cubrir los gastos que el ayuntamiento ha calculado. Es decir:
Coste de explotación = Usuarios * Tickets
El resultado obtenido tiene una forma de gráfica de este tipo:
Así, si todos los esquiadores de Cerler (260.000 personas) utilizaran la telecabina, el coste del ticket tendría que ser de 3'56€; todavía más caro que el coste calculado del trayecto en coche.
Peor aún, con sólo la mitad de los esquiadores el precio tendría que ser de 7'13€ el ticket. Sin duda es mucha gente, y difícil llegar a ese número de usuarios. Quizás un número más realista sería por ejemplo unas 35.000 personas al año, que entonces tendrían que abonar 26'5€ cada una por el servicio.
En total, para que el coste del ticket cueste lo mismo que el trayecto en coche, tendrían que usar la telecabina 463.338 personas al año; casi el doble de los usuarios de la estación de esquí y 6 veces más de los turistas que visitan Benasque al año, unas 75.000 personas.
Ejercicio 3- Recientemente hemos conocido cual es el precio previsto del ticket, que inicialmente será de 3€ para adultos, y 1,65€ para niños y jubilados. Además existirán otra serie de ofertas como bonos diarios, bonos mensuales, de temporada o anuales.
Pues bien, este precio nos permite calcular la cantidad de usuarios que tendría que recibir la telecabina para saldar cuentas, y en este caso sería de 308.892 personas adultas con el ticket simple, sin descuentos ni abonos. En otras palabras, tendrían que usar el servicio todo el público que recibe Cerler durante la temporada de esquí y 48.900 personas más, como mínimo!.
Como podéis ver, con estos cálculos se entiende perfectamente que el ayuntamiento haya calculado que la explotación de la telecabina es deficitaria. Además, no sólo el coste del trayecto, que no es competitivo, es un impedimento para hacer atractivo el uso de la telecabina, existen otros inconvenientes que ya desglosamos en un post anterior que pueden desincentivar su uso aún más. Podéis acceder aquí para recordarlo: Sosribagorza.blogspot: Telecabina vs Autobuses eléctricos
En definitiva, todo esto nos confirma aún más que el ayuntamiento de Benasque tiene hecho ya su propio cálculo de viabilidad. Otro cálculo que no tiene nada que ver con la movilidad sostenible que nos cuentan, ni con el beneficio para la población ni nada de eso, y que por ese motivo no puede ser público. El verdadero Payback de este proyecto se encuentra en la recalificación de terrenos, la promoción urbanística de nuevas construcciones de segundas y terceras residencias a precios desorbitados y en el atractivo turístico que supone para unos pocos hoteles tener la telecabina a pocos metros de sus puertas. Es decir, una vez más queda patente que se trata de beneficiarios particulares que se lucran con el dinero sacado de los impuestos de todos y todas.


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